sábado, 8 de octubre de 2011

Plásmame




Ahora que la amargura apresa mi corazón
y me estremece pensar no tener tu querer,
vivo en esta desesperación continuamente
que va minándome por dentro en silencio.

Te prendería para permanecer cerca de ti
y no apartarme un instante de tu presencia.
Ya que estamos contiguos, empápate de mí
y separa de una vez esa apática desilusión.

Plásmame de la forma que sea, hazme tuya
de la mejor manera que tú puedas realizarlo.
Forja en tu mente las atracciones que desees;
verás cómo se cumplen tus ilusiones y ansias.

Aférrate a esa visión de pasiones que esperas;
si las imaginas estoy segura de que las tendrás.
Pero antes satúrame primero con tus fantasías
para que sean recíprocas nuestras pretensiones.

Sílvale al viento y dile que me necesitas pronto,
y aglomera estos besos que te mando por el aire.
Te sentirás alucinado por amarte como te quiero.
No escondas tus sentimientos, déjalos que hablen.

Mormúrame bajito al oído que me vas buscando
por los océanos y puertos del mundo, día y noche;
que no anclarás hasta verme para afianzarte a mí.
Si me hallas, te demostraré este amor tan especial.

Amelia Moncada Georgiades

martes, 20 de septiembre de 2011

Viajando por Estambul



Ya estoy de nuevo entre vosotros.
He estado un tiempo en Estambul
la tierra de mis raíces a la que quiero
y nunca podré olvidar.
La llevo siempre en mi corazón,
no quería morir sin estar en ella
y se ha cumplido mi ansiado deseo.
No pude gozar del amor de mi madre
al morir cuando yo tenía tres años,
pero si he podido caminar por donde ella
anduvo y esa ha sido mi gran satisfacción.


Amelia Moncada Georgiades

viernes, 24 de junio de 2011

Búscame en cada estrella



Como gaviota que vuela extraviada
y cuando la nostalgia se me agudiza,
pienso en ti, y todo lo malo se borra
y empiezo a tener bellas sensaciones.

Eres para mí un atrayente pensamiento.
Tu recuerdo está constante en mí.
Un ser especiar que no sé cómo elogiar.
Tu amor lo vivo aún estando en el cielo.

¡Cómo puedes decir que voy a olvidarte!
Si cada noche estás conmigo en mi lecho.
La luz del sol te despierta al radiar el alba;
se refleja en tu piel al entrar por la ventana.

Te agradezco de corazón tus miramientos.
Siempre serás mi querido compañero.
Al estar cerca de mí, la tristeza se atenúa.
Gracias a ti vuelve a mi alma la ilusión.

Si algún día me necesitas, me encontrarás.
Atiende el eco de mi llamada,
llegará de madrugada y oirás mis palabras
y mi asistencia la tendrás al momento.

Búscame en cada estrella que resplandezca.
Debes estar atento, estaré mirando tu rostro.
Presente en las cosas que te rodean
para seguir fortaleciendo nuestro cariño.


Amelia Moncada Georgiades

martes, 7 de junio de 2011

Llevaba su aroma



Cuando me di cuenta, llevaba ya su aroma;
lo atesoraba en lo más profundo de mi ser,
y era demasiado tarde para alejarme de él.
Su fragancia traspasó los poros de mi piel.

La primavera su prodigio me proporcionó;
se mostró en mi alma como un rayo de luz.
Transfirió a mi vida la más atractiva ilusión.
Crucificó el hastío que existía dentro de mí.

¡Cómo iba a separarme, si eso no podía ser,
si al besarme flameaban sus labios con ardor
y el fuego que desprendía prendía mi cuerpo
hasta hacerlo enloquecer de tanta exaltación!

Lo grato se hacía cada vez más esplendoroso
con sus prolongados deseos y satisfacciones.
Al enamorarlo me daba bienestar y seguridad
y esa tranquilidad se manifestaba en mi pecho.

¡Cómo iba yo a permitir expulsarlo de mi lado
si saciaba mi existencia de completa felicidad!
El amor que me procuró, nadie me lo atribulló;
sólo él fue el que hizo que yo volviera a vibrar.

Por esa razón permanecerá siempre su esencia,
y mi corazón se beneficiará de su complaciente
presencia, aunque haya que aceptarla en secreto;
tal vez con el tiempo logre salir de la ocultación.

Amelia Moncada Georgiades

domingo, 29 de mayo de 2011

Vuelo presurosa por tu cielo



Ahora que la tristeza me abruma,
mi llanto no puedo contenerlo.
En este instante deseo evadirme
para salir del hastío que hay en mí.

Lo que más ansío en este momento

es unir nuestros cuerpos en uno,
para saciar esta pasión que nos roe
y nos desespera a pasos apresurados.

Al sentir tu pecho rozando mi piel
sólo veo sombras; pienso si eres tú
el que se está viniendo a mi lecho.
Quedan en sensaciones imaginarias.

Tanto ambiciono tenerte conmigo;
que te intuyo por todas partes;
hasta oigo tus cálidas palabras
diciendo que me amas como nadie.

Sé lo que te representa vivir sin mí;
por eso vuelo acelerada por tu cielo
para aterrizar lo antes posible
y poder permanecer extasiada junto a ti.

Uniremos nuestras vidas para siempre
y se calmarán estas ansias que tenemos.
Tus caricias me harán olvidar
la distancia tan hostil que nos separa.


Amelia Moncada Georgiades

viernes, 6 de mayo de 2011

Ascuas activas



Persevero para que me des tu acceso
para poder
instalarme en tu corazón.
Seré el lecho constante de tu destino
y me llevarás por la senda de tu gozo.

Espero ser fuerte y explorar tu edén;
desaparecerá tu desolación e insomnio.
Recolectaré todo lo apacible que halle
para que endulces tu vida con mi miel.

Lucharé siempre contigo con honradez,
aunque tenga que llevarte de la mano.
Yo jamás te abandonaré ni en el peligro,
porque mi sisceridad es inquebrantable.

Acoplaré nuestro sentimiento congelado
y lo abrigaré para que le vuelva el fuego.
Se reaviva su lumbre de continuo otra vez.
Búscala en los corazones y lo encontrarás.

Gozaremos de las satisfacciones soñadas
en un cráter de luz y calor de diaria entrega;
de amor que yacerá en las ascuas activas
con mi piel erizada de deleites y pasiones.

Te amo con mi mirada ansiosa de deseos
y me cogeré a tu cuerpo inmediatamente.
Tus versos los instalaré lo antes que pueda
para ver si los consigo escuchar en silencio.

Amelia Moncada Georgiades.

lunes, 25 de abril de 2011

Tus negros cabellos



Apareciste frente a mí y me subyusgaste
y enseguida, sin asumirlo, me enamoré.
Había momentos en que me inquietabas
al advertir de la manera que te encendías.

Tus encantos florecieron en mí profundos;
por eso en mi alma deseé llevarte siempre.
Al verte tan majestuoso te gocé mucho más;
de pronto llegó el alba y decidiste marchar.

Tus negros cabellos, en sueños anhelé besar
y la fatalidad del destino aceleró mi empeño.
Así pude observar gozosa cómo te disipabas
hasta que volvieras para estar otra vez juntos.

Mientras que se desfloraba el olvido vivido
empecé a disfrutar del rescordo de mi sueño
y de los albores de tu aroma que quedaron
en mi cuerpo, y ya no logré jamás dispersarlo.

Tu garbosa silueta se incorporó dentro de mí
y en los pliegues de las olas admití descansar.
En ese instante se hizo más amable mi dormir
y la embriaguez de tu amor percibí al despertar.

Amelia Moncada Georgiades