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domingo, 14 de julio de 2013
Versos entusiasmados
Eres mi horizontes de lagos verdes
y durmientes nevadas encubiertas.
Vergeles primaverales destacados;
resplandor impalpables de estrellas.
Presurosas golondrinas atraviesan
la distancia en su dificultoso vuelo,
dejando en mí, surcos indisolubles
de roces apasionados sobre mi piel.
Tu rostro sedoso y dulce se refleja
en las mansas aguas de un terso río.
Un afán sin final queda en lo oculto
donde los sentimientos se enaltecen.
El sueño en el cual los sentimientos
responden cuando mi alma te llama
enriqueciendo versos entusiasmados
anidando entre ardores en el corazón...
Noches de imperecederos recuerdos
que continúan estando sin olvidarse,
aunque quieran echarlos no lo hacen
porque el amor es quien los custodia.
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Poemas
domingo, 19 de febrero de 2012
Los sonidos de tu boca
Los sonidos de tu boca son dulces besos de pasión,
enciendes mis labios cuando los recitas con énfasis.
El corazón empieza a impulsarse de tanto desorden;
la emoción se duplica si escucho el timbre de tu voz.
Con tu ardor los poemas se quedan seducidos en mí,
de tal manera que no hay quién me haga separar de ti.
Las notas que emites residen enganchadas en mi ser;
aunque quisiera despegarlas están dentro de mi fibra.
En la oscuridad se buscan las almas y se consolidan,
en la sombra permanecen en silencio para entregarse.
Juntarán cuerpo con cuerpo para aproximarse aún más;
enseguida se entenderán, son como dos gotas de agua.
El amor nos induce más allá de sus enardecimientos
y nos transporta a otros mundos nuevos por descubrir.
Qué importa que los desconozcamos, si los hallaremos.
Habiendo este fogoso deseo, alzaremos como la hiedra.
Como el fuego que se extiende lo mismo que el viento,
así se encadenarán mis besos con los tuyos por hechizo.
Ya que la suerte va siempre encauzando nuestras vidas,
olvidémonos de todo, disfrutemos los instantes amenos.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
viernes, 9 de diciembre de 2011
Vientos acalorados

Nubes inconsistentes nos perturban.
Silencios que declinan compartidos.
Arrullo de los días más majestuosos;
antecámara de la extinción sin dolor.
Sepulcros permanentes de soledades
animados por determinadas estrofas.
Unos pliegos escrito por unos versos,
representados por instantes optimistas.
Su mirada está relacionada con la mía
en excesos de pensamientos por el aire.
Transportan las ilusiones con los pasos
complacidos de esperanzas y realidades.
Vientos acalorados que nos embriagan
nos llevan más lejos de las emociones.
Sentimientos que siguen aún en el pecho;
aun rechazándolos la mente no los saca.
Son sensaciones que vuelan distanciadas
en busca siempre de sus aproximaciones.
El encuentro sabemos que es complicado,
pero poseemos seguridad, al tener la clave.
Este amor sobrevive a pesar de las apatías
por permanecer bien afianzado en el alma,
ni los huracanes logran abatirlo, prevalece.
Sólo ellos se refuerzan en sus amabilidades.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
jueves, 3 de noviembre de 2011
La fascinación de la noche

Y en aquel día soñé que contigo me encontraba,
en ese sueño disfrutaba en un inmenso vergel.
Tú me prometías ser fiel, y yo ciega en tu amor creí.
Tu corazón yo reconocí en su cimbreante palpitar.
¡Qué hermoso fue soñar! ¡Qué bello era amarte a ti!
Mas de golpe desperté, viéndome en el desamparo.
Perduraba la invención de que todo fuera un sueño.
Como vigorosa flor, tu perfume enseguida percibí.
¡Ho!, si..., mi querido amado, hasta tu calor sentí.
Tu ardor me quemaba tanto que no lo podía reducir;
tuve que acercarme mucho a ti para lograrlo aplacar.
Tu boca apasionada rejuveneció mis ardientes labios,
sujeté mis impulsos para no desfallecer en ese instante.
Aun así, todavía sin pretender, de repente me desmayé.
Mas cuando recordé, en tus brazos me encontré;
y volví a vivir otra vez la misma emoción de placer.
Quise permanecer junto a ti para embriagarme
de la incesante locura de amor que experimentaba.
Amelia Moncada Georgiades
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sábado, 8 de octubre de 2011
Plásmame

Ahora que la amargura apresa mi corazón
y me estremece pensar no tener tu querer,
vivo en esta desesperación continuamente
que va minándome por dentro en silencio.
Te prendería para permanecer cerca de ti
y no apartarme un instante de tu presencia.
Ya que estamos contiguos, empápate de mí
y separa de una vez esa apática desilusión.
Plásmame de la forma que sea, hazme tuya
de la mejor manera que tú puedas realizarlo.
Forja en tu mente las atracciones que desees;
verás cómo se cumplen tus ilusiones y ansias.
Aférrate a esa visión de pasiones que esperas;
si las imaginas estoy segura de que las tendrás.
Pero antes satúrame primero con tus fantasías
para que sean recíprocas nuestras pretensiones.
Sílvale al viento y dile que me necesitas pronto,
y aglomera estos besos que te mando por el aire.
Te sentirás alucinado por amarte como te quiero.
No escondas tus sentimientos, déjalos que hablen.
Mormúrame bajito al oído que me vas buscando
por los océanos y puertos del mundo, día y noche;
que no anclarás hasta verme para afianzarte a mí.
Si me hallas, te demostraré este amor tan especial.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
viernes, 24 de junio de 2011
Búscame en cada estrella

Como gaviota que vuela extraviada
y cuando la nostalgia se me agudiza,
pienso en ti, y todo lo malo se borra
y empiezo a tener bellas sensaciones.
Eres para mí un atrayente pensamiento.
Tu recuerdo está constante en mí.
Un ser especiar que no sé cómo elogiar.
Tu amor lo vivo aún estando en el cielo.
¡Cómo puedes decir que voy a olvidarte!
Si cada noche estás conmigo en mi lecho.
La luz del sol te despierta al radiar el alba;
se refleja en tu piel al entrar por la ventana.
Te agradezco de corazón tus miramientos.
Siempre serás mi querido compañero.
Al estar cerca de mí, la tristeza se atenúa.
Gracias a ti vuelve a mi alma la ilusión.
Si algún día me necesitas, me encontrarás.
Atiende el eco de mi llamada,
llegará de madrugada y oirás mis palabras
y mi asistencia la tendrás al momento.
Búscame en cada estrella que resplandezca.
Debes estar atento, estaré mirando tu rostro.
Presente en las cosas que te rodean
para seguir fortaleciendo nuestro cariño.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
martes, 7 de junio de 2011
Llevaba su aroma

Cuando me di cuenta, llevaba ya su aroma;
lo atesoraba en lo más profundo de mi ser,
y era demasiado tarde para alejarme de él.
Su fragancia traspasó los poros de mi piel.
La primavera su prodigio me proporcionó;
se mostró en mi alma como un rayo de luz.
Transfirió a mi vida la más atractiva ilusión.
Crucificó el hastío que existía dentro de mí.
¡Cómo iba a separarme, si eso no podía ser,
si al besarme flameaban sus labios con ardor
y el fuego que desprendía prendía mi cuerpo
hasta hacerlo enloquecer de tanta exaltación!
Lo grato se hacía cada vez más esplendoroso
con sus prolongados deseos y satisfacciones.
Al enamorarlo me daba bienestar y seguridad
y esa tranquilidad se manifestaba en mi pecho.
¡Cómo iba yo a permitir expulsarlo de mi lado
si saciaba mi existencia de completa felicidad!
El amor que me procuró, nadie me lo atribulló;
sólo él fue el que hizo que yo volviera a vibrar.
Por esa razón permanecerá siempre su esencia,
y mi corazón se beneficiará de su complaciente
presencia, aunque haya que aceptarla en secreto;
tal vez con el tiempo logre salir de la ocultación.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
domingo, 29 de mayo de 2011
Vuelo presurosa por tu cielo

Ahora que la tristeza me abruma,
mi llanto no puedo contenerlo.
En este instante deseo evadirme
para salir del hastío que hay en mí.
Lo que más ansío en este momento
es unir nuestros cuerpos en uno,
para saciar esta pasión que nos roe
y nos desespera a pasos apresurados.
Al sentir tu pecho rozando mi piel
sólo veo sombras; pienso si eres tú
el que se está viniendo a mi lecho.
Quedan en sensaciones imaginarias.
Tanto ambiciono tenerte conmigo;
que te intuyo por todas partes;
hasta oigo tus cálidas palabras
diciendo que me amas como nadie.
Sé lo que te representa vivir sin mí;
por eso vuelo acelerada por tu cielo
para aterrizar lo antes posible
y poder permanecer extasiada junto a ti.
Uniremos nuestras vidas para siempre
y se calmarán estas ansias que tenemos.
Tus caricias me harán olvidar
la distancia tan hostil que nos separa.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
viernes, 6 de mayo de 2011
Ascuas activas

Persevero para que me des tu acceso
para poder instalarme en tu corazón.
Seré el lecho constante de tu destino
y me llevarás por la senda de tu gozo.
Espero ser fuerte y explorar tu edén;
desaparecerá tu desolación e insomnio.
Recolectaré todo lo apacible que halle
para que endulces tu vida con mi miel.
Lucharé siempre contigo con honradez,
aunque tenga que llevarte de la mano.
Yo jamás te abandonaré ni en el peligro,
porque mi sisceridad es inquebrantable.
Acoplaré nuestro sentimiento congelado
y lo abrigaré para que le vuelva el fuego.
Se reaviva su lumbre de continuo otra vez.
Búscala en los corazones y lo encontrarás.
Gozaremos de las satisfacciones soñadas
en un cráter de luz y calor de diaria entrega;
de amor que yacerá en las ascuas activas
con mi piel erizada de deleites y pasiones.
Te amo con mi mirada ansiosa de deseos
y me cogeré a tu cuerpo inmediatamente.
Tus versos los instalaré lo antes que pueda
para ver si los consigo escuchar en silencio.
Amelia Moncada Georgiades.
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Poemas
lunes, 25 de abril de 2011
Tus negros cabellos

Apareciste frente a mí y me subyusgaste
y enseguida, sin asumirlo, me enamoré.
Había momentos en que me inquietabas
al advertir de la manera que te encendías.
Tus encantos florecieron en mí profundos;
por eso en mi alma deseé llevarte siempre.
Al verte tan majestuoso te gocé mucho más;
de pronto llegó el alba y decidiste marchar.
Tus negros cabellos, en sueños anhelé besar
y la fatalidad del destino aceleró mi empeño.
Así pude observar gozosa cómo te disipabas
hasta que volvieras para estar otra vez juntos.
Mientras que se desfloraba el olvido vivido
empecé a disfrutar del rescordo de mi sueño
y de los albores de tu aroma que quedaron
en mi cuerpo, y ya no logré jamás dispersarlo.
Tu garbosa silueta se incorporó dentro de mí
y en los pliegues de las olas admití descansar.
En ese instante se hizo más amable mi dormir
y la embriaguez de tu amor percibí al despertar.
Amelia Moncada Georgiades
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jueves, 14 de abril de 2011
Te dejo este poema

me elevo al mismo paraíso.
Tú eres mi única felicidad,
alegría y constante fantasía.
Hay excesivas cosas más
que callo ahora por decoro;
todo eso significas tú para mí,
en este mencionado momento.
Desde el umbral de mi alcoba
oigo tus pasos que se acercan,
en el silencio de la noche
pregunto:¿Eres tú el que vienes?
¡Duérmete, sentimiento mío,
y despierta con la aurora.
Antes de que se ausente
quiero darle mis abrazos!
Todo lo obtengo de ti;
tu pasión, amor y poesía.
¡Qué más puedo desear
si lo regalas ilusionado!
¡Te quiero, vida mía!
Y te ofrezco este poema
con minués, y tiernas palabras;
te lo entrego de corazón.
Guárdalo en tu mente.
se quedará para siempre
asegurado en tu memoria;
son nuestros recuerdos.
Si pudiera acariciar tu faz,
mis manos se seslizarían
para hacerte mil halagos.
No olvides que aún te amo.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
jueves, 31 de marzo de 2011
Besos al viento

Le entregaré besos al viento
para cuando roce tus rasgos
mis labios apaguen el ardor
que tienen siempre los tuyos.
Yo amortiguaré con los míos
la fogosidad que les quema.
Aunque te encuentres lejos ,
los has de sentir en tu boca.
Quiero mirar tus ojos verdes
a través del Océano Atlántico.
He extraviado la brújula
y estoy en las aguas perdida.
Ansiosa deseo que comparezcas,
porque sigo sin ver el rumbo.
Tú me llevarás por la ruta cierta
para seguir por ti protegida.
Los días pasan demasiado lentos
y mi afán es que vayan deprisa.
Me entristece estar separada de ti;
no aguanto más esta distancia.
Me desanima la lentitud que tolero,
y no sé cómo ir a tu encuentro.
Por momentos, me voy atenuando;
necesito decirte todo lo que te amo.
Amelia Moncada Georgiades
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Poemas
martes, 22 de marzo de 2011
Inquietos deseos

La luz crepuscular entraba tras el cristal.
Creí ver por los visillos tu esbelta figura,
al momento desapareciste de mi vista.
Pensé que todo eran imaginaciones mías.
Te habías extinguido como cortina de humo;
ya no te vi pasar después por el mismo lugar.
Fue una confusión desafortunada.
¡Qué error, si te conocía más que de memoria!
De igual forma que te evaporaste, apareciste.
No di seguridad a lo que estaba pasando
ni supe entender el porqué de tu regreso,
ya no te esperaba, y fue una sorpresa para mí.
Inquietos deseos aparecieron en mi vida.
Afianzados sentimientos viví.
El suave roce de tus manos me hizo tembrar
y mi cuerpo empezó a sentir esas vibraciones.
Una expresión silenciosa salió de tus labios;
me quedé pensativa sin saber qué hacer.
Pensé que debía controlar mis emociones
y volví a caer rendida en tus brazos.
Con el pensamiento lúcido, te hablé esa noche
para decirte lo mucho que te echaba de menos.
Tu canción dio alegría y reposo a mi corazón,
y mi alma se conmovió al recitar tú en silencio.
Amelia Moncada georgiades
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domingo, 13 de marzo de 2011
Un nuevo yacer

Me embrujaste con tus ojos almendrados;
enseguida entró en mí el calor de tu llama.
No sé por qué vi en tu mirada algo distinto
que me hizo otra vez volverme a enamorar.
Estaba todo muerto y abrió un nuevo yacer,
y se manifectó en mí este hermoso despertar.
Desde ese momento ya no te pretendí excluir
por estar en lo más sumergido de mi persona.
Bendito entusiasmo que empecé a distinguir,
y la alegría que proporcionaste a mi corazón
colmándolo de fascinadores y buenos deseos
que todavía incendian demasiado mi espíritu.
Tantas cosas pasaste por dentro de mi sangre
que no sé de qué manera las podía comentar.
Son tan intensas las sensaciones que persisten;
las llevo sintiéndolas más de lo que imaginas.
Aunque compartimos nacientes sentimientos
nunca los mostraremos: son nuestros velados.
Y los mantendremos en la más digna intimidad.
Sabemos que este amor no lo podemos revelar.
Amelia Moncada Georgiades
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miércoles, 9 de marzo de 2011
Lugar soñado (Rainer Maria Rilke en Ronda)
El Crepúsculo avanzaba presuroso
para entrar enseguida en la sombra.
Esa noche la pasé bastante calmada;
esperaba despertar bien esa mañana.
Por fortuna conseguí llevarlo a cabo,
aunque el trayecto iba a ser confuso.
Fui aligerando para coger el transporte
que me conduciría a ese lugar soñado.
Tuve que pasar por elevadas montañas.
Por fin descubrí el acceso a la ciudad.
Me deslumbró la profundidad del Tajo;
nunca había descubierto uno homólogo.
El aire que se respiraba allá me captaba;
no quería distraerme, tenía que buscarlo.
Así que empecé a observar uno por uno
los parques que encontraba en la marcha.
Mis energías se debilitaban por instantes,
y todavía no presenciaba lo que buscaba.
Una satisfacción dulcificó mi curiosidad
al hallarlo presidiendo la verdosa serranía.
Llegué a su estatua y con alegría lo abracé.
En ese momento sentí el latir de su corazón;
era como si su alma y la mía se conectaran.
Quizá fuera su espíritu que rondaba por allí.
Amelia Moncada Georgiades
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lunes, 24 de enero de 2011
Demasiado vigoroso

Es estupendo amarse en la memoria
y guardar el recuerdo en unión.
El amor se puede decir sin palabras,
sin necesidad de pronunciarlas.
Si se queda en el corazón prevalece,
aunque por fuera se tenga callado.
Sabemos que está en nuestras vidas;
ni la fuerza conseguirá derrotarlo.
Se lleva en nosotros asegurado
por ser enérgico este sentir.
Son emociones que no acaban;
han seguido ancladas en las almas.
Si tuvieran alguna vez que desunirse,
sufrirían en silencio su separación.
Sería difícil de sobrellevar,
cuando se ha amado con intensidad.
Amelia Moncada Georgiades
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jueves, 24 de junio de 2010
Mi sombra y tu cuerpo
sombra de tu cuerpo!
Pararía horas y minutos
para retener el tiempo.
Mientras reinara
la mudez del silencio,
toda las noches estaría
velando tu plácido sueño.
Cuando despuntara el alba
seguiría estando a tu lado.
Cada segundo del día
permanecería pegada a tu cuerpo.
Aunque la muerte quisiera
de pronto vencerme,
sólo una corporación habría
siguiendo tus pasos.
Una mancha invisible
por siempre sería,
¡mi sombra y tu cuerpo!
Amelia Moncada Georgiades
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martes, 5 de enero de 2010
Amores que no mueren

siempre germinan de los sentimientos.
Al ser un desenfrenado amor,
no pudimos impedir que nos sucediera.
¡Cómo que tú me quieres más que yo!
Pienso que cometes un equívoco.
No hay nada que callar ni perdonar.
Estamos los dos completamente libres.
Qué importa que los demás imaginen,
si tú tienes la misma libertad
de prolongar lo que te apetezca.
¡Desde cuándo quererse está prohibido!
Ha germinado esta silenciada pasión
y mi afán es tenerte junto a mí.
No sé si podré decir con palabras
lo mucho que te amo; lo diré en versos.
Este desasosiego salvaje no termina
hasta que no estés conmigo.
Quiero gritarle al mundo que eres mío,
y que me perteneces en cuerpo y alma.
Existen dos seres en lugares inversos
que se agobian si no están unidos.
Déjame amarte como antes
y olvida ya la distancia y seamos felices.
Amelia Moncada Georgiades
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viernes, 4 de septiembre de 2009
Aprecia el valor

Tanto deseo besas tus labios
que se queda reseca mi boca.
Anhelo el fulgor de los tuyos
para dislocarme en tus besos.
Quiero saborear tu humedad.
Lograré refrescarme en ella,
para acabar con este delirio
que siento cuando te arrimas.
Si pudiera acariciar tu rostro,
aunque fuera por un intervalo,
calmaría este desasosiego
que está rematando mi cuerpo.
Si estuvieras siempre conmigo,
te daría cantidad de mimos.
Ya que con el corazón no puedo,
te doy estos "te quiero".
Si entendieras mis pensamientos
como antes de tus idas y venidas,
no me dejarías un instante
para irte, y dejarme después sola.
Que opaca está al presente mi vida.
Aunque estás en mi pecho,
tengo que sujetar mis emociones
y no dañar mi alma con tu despego.
Amelia Moncada Georgiades
que se queda reseca mi boca.
Anhelo el fulgor de los tuyos
para dislocarme en tus besos.
Quiero saborear tu humedad.Lograré refrescarme en ella,
para acabar con este delirio
que siento cuando te arrimas.
Si pudiera acariciar tu rostro,
aunque fuera por un intervalo,
calmaría este desasosiego
que está rematando mi cuerpo.
Si estuvieras siempre conmigo,
te daría cantidad de mimos.
Ya que con el corazón no puedo,
te doy estos "te quiero".
Si entendieras mis pensamientos
como antes de tus idas y venidas,
no me dejarías un instante
para irte, y dejarme después sola.
Que opaca está al presente mi vida.
Aunque estás en mi pecho,
tengo que sujetar mis emociones
y no dañar mi alma con tu despego.
Amelia Moncada Georgiades
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