lunes, 24 de enero de 2011

Demasiado vigoroso















Es estupendo amarse en la memoria
y guardar el recuerdo en unión.
El amor se puede decir sin palabras,
sin necesidad de pronunciarlas.

Si se queda en el corazón prevalece,
aunque por fuera se tenga callado.
Sabemos que está en nuestras vidas;
ni la fuerza conseguirá derrotarlo.

Se lleva en nosotros asegurado
por ser enérgico este sentir.
Son emociones que no acaban;
han seguido ancladas en las almas.

Si tuvieran alguna vez que desunirse,
sufrirían en silencio su separación.
Sería difícil de sobrellevar,
cuando se ha amado con intensidad.

Amelia Moncada Georgiades

martes, 18 de enero de 2011

Sigue el secreto y otros poemas




















Portada de mi segundo libro de poemas.
Publicado el veintiséis de noviembre de 2010.
Se presentó en el Museo Arqueológico,
Avenida Alfonso X el Sabio Murcia.
        "Sigue el secreto y otros poemas"

Amelia Morcada Georgiades

jueves, 24 de junio de 2010

Mi sombra y tu cuerpo



















¡Con qué afán yo sería
sombra de tu cuerpo!
Pararía horas y minutos
para retener el tiempo.

Mientras reinara
la mudez del silencio,
toda las noches estaría
velando tu plácido sueño.

Cuando despuntara el alba
seguiría estando a tu lado.
Cada segundo del día
permanecería pegada a tu cuerpo.

Aunque la muerte quisiera
de pronto vencerme,
sólo una corporación habría
siguiendo tus pasos.

Una mancha invisible
por siempre sería,
¡mi sombra y tu cuerpo!


Amelia Moncada Georgiades


martes, 5 de enero de 2010

Amores que no mueren















Los amores nunca nacen en tragedias,
siempre germinan de los sentimientos.
Al ser un desenfrenado amor,
no pudimos impedir que nos sucediera.

¡Cómo que tú me quieres más que yo!
Pienso que cometes un equívoco.
No hay nada que callar ni perdonar.
Estamos los dos completamente libres.

Qué importa que los demás imaginen,
si tú tienes la misma libertad
de prolongar lo que te apetezca.
¡Desde cuándo quererse está prohibido!

Ha germinado esta silenciada pasión
y mi afán es tenerte junto a mí.
No sé si podré decir con palabras
lo mucho que te amo; lo diré en versos.

Este desasosiego salvaje no termina
hasta que no estés conmigo.
Quiero gritarle al mundo que eres mío,
y que me perteneces en cuerpo y alma.

Existen dos seres en lugares inversos
que se agobian si no están unidos.
Déjame amarte como antes
y olvida ya la distancia y seamos felices.


Amelia Moncada Georgiades

viernes, 4 de septiembre de 2009

Aprecia el valor















Tanto deseo besas tus labios
que se queda reseca mi boca.
Anhelo el fulgor de los tuyos
para dislocarme en tus besos.

Alineación a la izquierdaQuiero saborear tu humedad.
Lograré refrescarme en ella,
para acabar con este delirio
que siento cuando te arrimas.

Si pudiera acariciar tu rostro,
aunque fuera por un intervalo,
calmaría este desasosiego
que está rematando mi cuerpo.

Si estuvieras siempre conmigo,
te daría cantidad de mimos.
Ya que con el corazón no puedo,
te doy estos "te quiero".

Si entendieras mis pensamientos
como antes de tus idas y venidas,
no me dejarías un instante
para irte, y dejarme después sola.

Que opaca está al presente mi vida.
Aunque estás en mi pecho,
tengo que sujetar mis emociones
y no dañar mi alma con tu despego.


Amelia Moncada Georgiades


miércoles, 12 de agosto de 2009

Tu amor pasional





Qué feliz noche me acompaña
viendo esa alegría en tu rostro.
El día es más apacible
al ver la sonrisa en tus pómulos.

Siento tus ojos que me observan
y pierdo de lleno la templanza.
Preciso más que nunca tu mirada,
aunque la esquives; es substancial.

Me hace falta para seguir viviendo,
pues sin ti, mi ímpetu se atenúa.
Amor mío, qué vacía está mi alma
si te separas un segundo de mi vera.

Hoy navegaré por tus pensamientos;
hallaré en el ardor tu amor pasional.
Guía el rumbo hacia donde te lleve;
al continente de tus ansiados placeres.

Te conducirá por el camino seguro
para que encuentres la felicidad.
Busca algo que te alce a las estrellas;
a través de su fulgor me descubrirás.

Cuando estés sediento recure a mí
para darte de beber y calmar tu sed,
y si alguna vez tienes tu cuerpo frío
échate a mis brazos que te abrigarán.

Amelia Moncada Georgiades

viernes, 8 de mayo de 2009

Los mismos deseos
















No puedo encubrir que no siento nada
cuando en realidad es todo lo contrario.
Sólo basta hablar contigo unas palabras
para que otra vez me vuelva apasionar.

Es como si empezara mi alma de nuevo

a resucitar lo que ya permanecía muerto.
En verdad yo soy la única que se engaña
porque sigo teniendo la misma emoción.

Mi corazón sigue con el mismo impulso

que confirmé siempre desde hace tiempo.
¿Por qué he vacilado en mis sentimientos
si a cada momento pensaba si aún existías?

Todavía mantengo las pasiones que tuve,

y no se han extinguido un segundo de mí.
Vislumbré enseguida que estaba ofuscada.
El amor se mantiene en mí igual que antes.

Aunque me cueste ahora tener que decirlo,

la incertidumbre se instaura, y me asfixia.
Anoche la volví a incorporar en mi interior,
después de tan largo lapso,¡ cómo olvidarte!


Amelia Moncada Georgiades