martes, 30 de julio de 2013
domingo, 14 de julio de 2013
Versos entusiasmados
Eres mi horizontes de lagos verdes
y durmientes nevadas encubiertas.
Vergeles primaverales destacados;
resplandor impalpables de estrellas.
Presurosas golondrinas atraviesan
la distancia en su dificultoso vuelo,
dejando en mí, surcos indisolubles
de roces apasionados sobre mi piel.
Tu rostro sedoso y dulce se refleja
en las mansas aguas de un terso río.
Un afán sin final queda en lo oculto
donde los sentimientos se enaltecen.
El sueño en el cual los sentimientos
responden cuando mi alma te llama
enriqueciendo versos entusiasmados
anidando entre ardores en el corazón...
Noches de imperecederos recuerdos
que continúan estando sin olvidarse,
aunque quieran echarlos no lo hacen
porque el amor es quien los custodia.
Etiquetas:
Poemas
lunes, 11 de marzo de 2013
Sola en un rincón de Oriente
El veinticinco de abril año 2013 a las ocho de la tarde,
Soren Peñalver presentará en el Museo Ramón Gaya
de Murcia el libro de Amelia Moncada Georgiades
(Sola en un rincón de Oriente)
Etiquetas:
Mis libros
sábado, 23 de junio de 2012
Alas del amor
Mi corazón se compuso de fuego;
por eso desprende tanta energía.
Si lo deseas tener, te inflamarás
y no lograrás arrimarte jamás a el.
¡Cómo quieres que te lo devuelva
si está acomodado adentro de ti!
Hace tiempo que te lo asignaste,
yo no te intimido a que me lo des.
Porque es complicado de sustraer,
te has de agradar con lo que tienes
No tengo más para entregarte;
lo llevas súper colmado de arrumacos.
Aun me enaltece el poder de tu mirada
y no sé cómo he de controlarme.
Después de oler la aroma que emanas,
tu perfume reposa en mi piel.
De esa forma has conseguido mi querer.
Por eso me echo en los brazos del deleite
para ver si doy libertad a mi alma
y alzarme en las cristalinas alas del amor.
Amelia Moncada Georgiades
domingo, 19 de febrero de 2012
Los sonidos de tu boca
Los sonidos de tu boca son dulces besos de pasión,
enciendes mis labios cuando los recitas con énfasis.
El corazón empieza a impulsarse de tanto desorden;
la emoción se duplica si escucho el timbre de tu voz.
Con tu ardor los poemas se quedan seducidos en mí,
de tal manera que no hay quién me haga separar de ti.
Las notas que emites residen enganchadas en mi ser;
aunque quisiera despegarlas están dentro de mi fibra.
En la oscuridad se buscan las almas y se consolidan,
en la sombra permanecen en silencio para entregarse.
Juntarán cuerpo con cuerpo para aproximarse aún más;
enseguida se entenderán, son como dos gotas de agua.
El amor nos induce más allá de sus enardecimientos
y nos transporta a otros mundos nuevos por descubrir.
Qué importa que los desconozcamos, si los hallaremos.
Habiendo este fogoso deseo, alzaremos como la hiedra.
Como el fuego que se extiende lo mismo que el viento,
así se encadenarán mis besos con los tuyos por hechizo.
Ya que la suerte va siempre encauzando nuestras vidas,
olvidémonos de todo, disfrutemos los instantes amenos.
Amelia Moncada Georgiades
Etiquetas:
Poemas
viernes, 9 de diciembre de 2011
Vientos acalorados

Nubes inconsistentes nos perturban.
Silencios que declinan compartidos.
Arrullo de los días más majestuosos;
antecámara de la extinción sin dolor.
Sepulcros permanentes de soledades
animados por determinadas estrofas.
Unos pliegos escrito por unos versos,
representados por instantes optimistas.
Su mirada está relacionada con la mía
en excesos de pensamientos por el aire.
Transportan las ilusiones con los pasos
complacidos de esperanzas y realidades.
Vientos acalorados que nos embriagan
nos llevan más lejos de las emociones.
Sentimientos que siguen aún en el pecho;
aun rechazándolos la mente no los saca.
Son sensaciones que vuelan distanciadas
en busca siempre de sus aproximaciones.
El encuentro sabemos que es complicado,
pero poseemos seguridad, al tener la clave.
Este amor sobrevive a pesar de las apatías
por permanecer bien afianzado en el alma,
ni los huracanes logran abatirlo, prevalece.
Sólo ellos se refuerzan en sus amabilidades.
Amelia Moncada Georgiades
Etiquetas:
Poemas
jueves, 3 de noviembre de 2011
La fascinación de la noche

Y en aquel día soñé que contigo me encontraba,
en ese sueño disfrutaba en un inmenso vergel.
Tú me prometías ser fiel, y yo ciega en tu amor creí.
Tu corazón yo reconocí en su cimbreante palpitar.
¡Qué hermoso fue soñar! ¡Qué bello era amarte a ti!
Mas de golpe desperté, viéndome en el desamparo.
Perduraba la invención de que todo fuera un sueño.
Como vigorosa flor, tu perfume enseguida percibí.
¡Ho!, si..., mi querido amado, hasta tu calor sentí.
Tu ardor me quemaba tanto que no lo podía reducir;
tuve que acercarme mucho a ti para lograrlo aplacar.
Tu boca apasionada rejuveneció mis ardientes labios,
sujeté mis impulsos para no desfallecer en ese instante.
Aun así, todavía sin pretender, de repente me desmayé.
Mas cuando recordé, en tus brazos me encontré;
y volví a vivir otra vez la misma emoción de placer.
Quise permanecer junto a ti para embriagarme
de la incesante locura de amor que experimentaba.
Amelia Moncada Georgiades
Etiquetas:
Poemas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





