
me elevo al mismo paraíso.
Tú eres mi única felicidad,
alegría y constante fantasía.
Hay excesivas cosas más
que callo ahora por decoro;
todo eso significas tú para mí,
en este mencionado momento.
Desde el umbral de mi alcoba
oigo tus pasos que se acercan,
en el silencio de la noche
pregunto:¿Eres tú el que vienes?
¡Duérmete, sentimiento mío,
y despierta con la aurora.
Antes de que se ausente
quiero darle mis abrazos!
Todo lo obtengo de ti;
tu pasión, amor y poesía.
¡Qué más puedo desear
si lo regalas ilusionado!
¡Te quiero, vida mía!
Y te ofrezco este poema
con minués, y tiernas palabras;
te lo entrego de corazón.
Guárdalo en tu mente.
se quedará para siempre
asegurado en tu memoria;
son nuestros recuerdos.
Si pudiera acariciar tu faz,
mis manos se seslizarían
para hacerte mil halagos.
No olvides que aún te amo.
Amelia Moncada Georgiades





